La naturaleza y la producción de licores se encuentran en un mismo lugar: la reserva natural de la Industria Licorera de Caldas, un espacio de 256 hectáreas de bosque que representa un patrimonio ambiental estratégico para la compañía y un refugio de biodiversidad.
De esta extensión, 24 hectáreas están destinadas al cultivo de roble blanco colombiano, una especie fundamental para la elaboración de los barriles en los que se añejan las tafias, materia prima para la posterior producción de ron. De esta manera, la reserva contribuye a preservar un recurso esencial para uno de los procesos más importantes de la industria.
Pero su riqueza va mucho más allá de los árboles. En este territorio se encuentran 68 nacimientos de agua, cuyas fuentes abastecen de materia prima a la Industria Licorera de Caldas para la elaboración de sus productos. Por eso, la conservación de este ecosistema resulta fundamental tanto para la biodiversidad como para la continuidad de sus procesos productivos.

Conocida como un pulmón verde, la reserva también ofrece un entorno de tranquilidad, aire puro y contacto directo con la naturaleza. Quienes la visitan pueden disfrutar de sus paisajes y de la diversidad de especies que habitan este espacio natural.
Así, entre bosques, fuentes hídricas y especies vegetales de gran importancia, la Industria Licorera de Caldas mantiene bajo su cuidado un territorio que conecta la conservación ambiental con la tradición licorera, y que demuestra cómo la protección de los recursos naturales es clave para el futuro de la compañía.





