La Gobernación del Quindío solicitó a los alcaldes de Montenegro y Filandia no tomar decisiones apresuradas frente al futuro de dos lugares representativos de la región que resultaron afectados por el terremoto: la iglesia San José y el mirador de la Colina Iluminada.
Aunque los daños estructurales llevaron a considerar la demolición de ambas edificaciones, el gobernador del Quindío, Juan Miguel Galvis, planteó la necesidad de esperar nuevos análisis técnicos antes de definir su destino.
La administración departamental busca que especialistas determinen si existen alternativas para recuperar o intervenir estas estructuras, teniendo en cuenta su importancia para la identidad y el turismo de los municipios.

Por ahora, las demoliciones quedan en pausa mientras avanzan las evaluaciones. La Gobernación señaló que el objetivo es encontrar un equilibrio entre la protección de la vida y la seguridad de la población, y la conservación de espacios considerados parte del patrimonio histórico, cultural y turístico del Quindío.
La decisión final dependerá de los resultados de los estudios técnicos y de las determinaciones que adopten las autoridades municipales con base en dichos conceptos.





