Hace 42 años, un grupo de emprendedores decidió apostar por Pereira y construir un espacio comercial que con el paso del tiempo se convirtió en parte de la historia de la ciudad: San Andresito de Pereira.
Durante más de cuatro décadas, cientos de comerciantes han encontrado allí una oportunidad para sacar adelante a sus familias, generar empleo y construir sus proyectos de vida. Sin embargo, el terremoto del pasado 10 de agosto cambió por completo la rutina de muchos de ellos.
Las afectaciones en la estructura del centro comercial obligaron a varios comerciantes a suspender temporalmente sus actividades y buscar nuevas alternativas para continuar trabajando.
Pero ante las dificultades, apareció la capacidad de reinventarse. Algunos emprendedores han optado por llevar la mercancía hasta sus propias casas, convirtiendo sus hogares en puntos de almacenamiento y venta, mientras otros encontraron en las redes sociales y los canales digitales una herramienta para mantener el contacto con sus clientes.
Ahora, las fotografías de los productos, los mensajes por WhatsApp y las publicaciones en redes sociales se han convertido en vitrinas virtuales para estos comerciantes que se niegan a detenerse.
Son 42 años de historias, sacrificios y emprendimientos que hoy enfrentan uno de sus mayores desafíos. Detrás de cada local hay una familia que depende de sus ventas y un comerciante que busca recuperar lo que durante años construyó con esfuerzo.
Por eso, mientras San Andresito de Pereira busca volver a levantarse, sus comerciantes hacen un llamado a los pereiranos para que sigan apoyando sus negocios, comprando sus productos y compartiendo sus canales digitales.
Porque más allá de las paredes y los locales, San Andresito es una historia de emprendedores que hoy necesitan apoyo para volver a ponerse de pie.





