Una casa que transforma el plástico en esperanza para una familia de Dosquebradas

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De los empaques plásticos a un nuevo hogar: una familia rural de Dosquebradas vuelve a soñar

Después de vivir momentos de angustia y de ver cómo su hogar resultó seriamente afectado por el terremoto del pasado 10 de agosto, don Ovidio y su familia comienzan a escribir una nueva historia. En la finca Caré, en la zona rural de Dosquebradas, una casa prefabricada elaborada con material plástico reciclado se convierte en mucho más que un techo: representa la oportunidad de volver a estar juntos y recuperar, poco a poco, la tranquilidad que perdieron.

La vivienda fue donada gracias a una alianza entre la empresa INFRAPOL, de Dosquebradas, y la Alcaldía municipal, que, luego de un proceso de selección, identificó a esta familia como una de las beneficiarias de esta iniciativa solidaria. Hasta la zona rural fueron trasladados los materiales necesarios para instalar la nueva estructura, en un lugar donde las huellas del sismo todavía permanecen.

El primer piso de la casa de don Ovidio sufrió graves afectaciones. Desde entonces, el miedo a que algo vuelva a suceder ha impedido que su esposa pueda dormir nuevamente allí. Aunque siguen compartiendo su vida y su hogar, las noches han estado marcadas por la preocupación y la incertidumbre. Hoy, con esta nueva vivienda, renace la esperanza de recuperar la tranquilidad y volver a reunirse bajo un mismo techo, sin que el temor siga marcando sus días.

Pero esta casa también cuenta una historia de innovación y cuidado del medioambiente. La estructura, denominada UFA, Unidad Familiar Agropecuaria, fue elaborada con más de 300 mil empaques plásticos flexibles, un material que encuentra una nueva utilidad al convertirse en una alternativa de vivienda para quienes necesitan comenzar de nuevo.

Así, lo que alguna vez fueron residuos se transforma en una oportunidad para reconstruir vidas. La iniciativa demuestra que la unión entre el sector privado y la administración municipal puede llevar soluciones concretas a las comunidades que más lo necesitan, especialmente a aquellas familias rurales que también sufrieron las consecuencias del terremoto.

Para don Ovidio y su familia, esta entrega significa mucho más que recibir una casa. Es la posibilidad de recuperar espacios, compartir nuevamente las noches con mayor tranquilidad y empezar a sanar las heridas que dejó aquella mañana de agosto. Porque, a veces, reconstruir no significa solamente levantar paredes: también significa devolverle a una familia la esperanza de sentirse segura en su propio hogar.

adesnce