Tras una emergencia como el terremoto que afectó al Eje Cafetero, cuidar la salud mental de niños, niñas y adolescentes es tan importante como atender sus necesidades físicas.
Los menores pueden presentar angustia, miedo o cambios en su comportamiento, incluso algunas regresiones, como volver a dormir en la cama de sus padres. Por eso, el acompañamiento familiar resulta fundamental durante este proceso.
Expertos recomiendan acompañar a los menores, escuchar sus emociones y evitar la exposición constante a imágenes o información relacionada con la emergencia.
También es importante compartir tiempo en familia, conversar y realizar actividades cotidianas. Recuperar las rutinas de alimentación, descanso y sueño puede ayudar a que los niños recuperen poco a poco la sensación de seguridad.
El acompañamiento de padres, cuidadores y adultos cercanos puede marcar la diferencia para que los niños, niñas y adolescentes procesen lo ocurrido y recuperen su bienestar emocional.





