En Pereira es más rentable usar menores de edad para pedir limosna

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Ya son cerca de las 4 de la tarde y el cuadro se repite una y otra vez en este País, y claro nuestra ciudad no es la excepción.

En largas jornadas, sin la más mínima consideración por la salud, el bienestar, la seguridad y vida, una madre con 8 o 9 meses de embarazo y dos pequeñas entre los 6 y 4 añitos, una de ellas que se la arrimo su pareja, más otro niño que dejan en casa, de otra relación del varón, mendigan en una zona céntrica de la ciudad. 

Me cuentan los vecinos de los establecimientos aledaños, que esas niñas y esa madre llegan tipo 10 de la mañana y su jornada va hasta casi las 5 de la tarde, en la mayoría de las veces; las niñas juegan en el andén, toman agua todo el día y a cada momento prestan el baño para sus necesidades fisiológicas.

Cuando alguna vecina le pregunta que por qué trae las niñas a ese tormento de la calle, su respuesta no extraña a nadie y las autoridades lo saben, la gente de esta ciudad pereirana es muy solidaria y si vengo sola nadie me para bolas, en cambio con las niñas, la gente se baja hasta de los carros a darnos tarros de leche.

Es solo una historia y como dicen algunos parroquianos es que son estilos de vida, sin felices así, y hasta me hablan que no aceptan ayudas oficiales, porque les  va mejor en la calle mendigando, con los niños a su lado (muchos hasta en un coche desbaratado).

Ayer observé detenidamente una buena acción de la policía de infancia y adolescencia, pero la señora, tranquilamente se paró y se fue, no sé que le preguntaron ni sé que respondió,  cogió su bolso, partió, a lo mejor a otro lugar, o dio por finalizada su jornada, y a lo mejor hoy sigue su tarea.

Dice además, que su esposo venezolano está trabajando y que los hijos 4 (dos de ella, con el que está esperando y los otros dos con diferentes mujeres, una venezolana y otra colombiana).

Mi pregunta y a lo mejor la de todos nosotros, Y bienestar familiar, ¿Qué labor está realizando frente a muchos casos, que cómo este y peores, ya hacen parte del paisaje urbanístico de nuestras ciudades y claro, Pereira no es la excepción?

Y no es por su condición de extranjeros nada de eso, ayer también en plena sexta con 24, en un andén, toda una familia chocoana de desplazados con dos niños y un adolescente y deben ser muchos más.

JotAnotación: Esperen la historia de una mujer, que ya no sabe a quién más acudir para que el padre de uno de sus hijos, no la golpeé más, ni la amenace más cada que le da la gana, con escándalo incluido, y la autoridad, bien gracias, de la fiscalía, al juzgado, del juzgado a la sicóloga, de ahí vuelva la otra semana y su vida y la de sus hijos en peligro,  a lo mejor están esperando sumarle un nuevo feminicidio a las estadísticas en Dosquebradas y Risaralda, o que tal una tragedia familiar.

Por: John Jairo Arias Henao.

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