La música latinoamericana está de luto. A los 81 años murió en Buenos Aires Piero De Benedictis, el cantautor argentino que durante más de seis décadas convirtió sus canciones en parte de la memoria musical de varias generaciones.
Aunque nació en Italia y llegó a Argentina cuando apenas tenía tres años, fue en Latinoamérica donde construyó una carrera que lo llevó a recorrer escenarios y conquistar públicos con canciones cargadas de sensibilidad, amor, reflexión y compromiso social.
Pero si hay una canción que quedó ligada para siempre a su nombre es “Mi viejo”, estrenada en 1969. La composición, escrita por José Tcherkaski y musicalizada y popularizada por Piero, se convirtió en un homenaje universal a los padres y trascendió las fronteras de Argentina. Según la Fundación Konex, la canción ha sido grabada en más de 500 versiones.
Con el paso de los años, aquella canción dejó de pertenecer solamente a una generación. Se convirtió en una melodía que acompañó celebraciones del Día del Padre, homenajes y recuerdos familiares, y que encontró nuevas voces e interpretaciones en distintos países de América Latina.
El repertorio de Piero también estuvo marcado por la canción social. Temas como “Para el pueblo lo que es del pueblo”, “Coplas de mi país” y “Soy pan, soy paz, soy más” reflejaron su sensibilidad frente a las realidades sociales y políticas de su época. Su compromiso incluso estuvo ligado a un periodo de exilio en España durante la dictadura argentina.
Colombia ocupó además un lugar especial en su historia. Piero mantuvo durante décadas un vínculo cercano con el país y recibió la nacionalidad colombiana en 1994. Su relación con el público colombiano continuó hasta sus últimos años; en abril de 2026 realizó presentaciones en Bogotá.
Hoy, con su partida, queda una voz que acompañó historias familiares, luchas sociales y momentos de varias generaciones. Y queda, sobre todo, una canción que probablemente seguirá sonando cada vez que alguien quiera recordar a ese hombre que, como cantaba Piero, caminaba lento, cansado y con el tiempo marcado en el rostro.
Piero se va, pero su música permanece: en los recuerdos de quienes crecieron escuchándolo y en las nuevas generaciones que todavía encuentran en sus canciones una forma de hablar del amor, la familia y la vida.





