Un total de 281 armas incautadas en distintos operativos fueron destruidas por las autoridades como parte de una estrategia para reforzar la seguridad y evitar que vuelvan a circular en el mercado ilegal.
Entre el material había armas neumáticas, traumáticas, de fogueo y revólveres, algunas con capacidad para varios cartuchos. Aunque varias no son catalogadas como letales, representan un alto riesgo, ya que pueden causar lesiones graves o generar situaciones de intimidación que pongan en peligro la vida.
Con esta destrucción, las autoridades reiteran que estas armas ya no estarán en manos de delincuentes y que continuarán los controles para reducir su circulación en las calles.
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