El 20 de marzo de 1926, hace exactamente un siglo, un voraz incendio destruyó por completo la primera Catedral de Manizales, un hito que sacudió al centro histórico de la ciudad y que dejó una huella imborrable en su memoria colectiva.
La Catedral, erigida entre 1888 y 1897 y elevada a sede episcopal en 1900, había sobrevivido antes a otro incendio en 1925, pero las llamas de marzo de 1926 arrasaron no solo el templo sino también manzanas aledañas al lugar donde hoy se levanta el nuevo templo.
Este hecho no solo marcó la historia arquitectónica local, sino que también impulsó la reconstrucción urbana y el fortalecimiento de instituciones como el Cuerpo de Bomberos, reflejando la resiliencia de Manizales ante la adversidad.
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