El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, anunció este miércoles la imposición de un arancel del 30 % a todas las importaciones provenientes de Colombia, medida que entrará en vigor el 1 de febrero de 2026 y que será mantenida “hasta que exista un compromiso real” para combatir el narcotráfico y la minería ilegal en las zonas fronterizas, afirmó el mandatario en sus redes sociales.
La decisión, catalogada como una “tasa de seguridad”, afecta a productos que Colombia exporta de forma significativa a Ecuador, donde este país ocupa el tercer lugar como proveedor con un 7,3 % de participación del mercado ecuatoriano, detrás de Estados Unidos y China. Entre los bienes más afectados están energía eléctrica, medicamentos dosificados, insecticidas, vehículos de transporte, hilos y cables aislados, así como productos de belleza, azúcar de caña y aceites de petróleo.
El anuncio se da en medio de un contexto de tensión bilateral, marcado por un déficit comercial con Colombia superior a 1.000 millones de dólares anuales, según autoridades ecuatorianas, y reclamos sobre la falta de coordinación en seguridad fronteriza pese a esfuerzos expresados por parte de Ecuador. El presidente Noboa ha subrayado que sus fuerzas militares enfrentan a grupos criminales “sin cooperación alguna”, lo que motivó la decisión unilateral.
Analistas internacionales indican que esta medida podría afectar cadenas productivas y elevar los costos de esos productos en el mercado ecuatoriano, al tiempo que ambos gobiernos enfrentan presiones internas para responder a la escalada comercial. Desde Bogotá, el gobierno colombiano aún no ha emitido una respuesta oficial al respecto, mientras sectores empresariales observan con preocupación los potenciales impactos sobre las exportaciones no minero-energéticas




